El nuevo iPad Pro M5 ha aparecido en vídeos de unboxing y análisis semanas antes de su presentación oficial. Todo apunta a que varias unidades fueron robadas de almacenes europeos pertenecientes a la cadena logística de Apple y posteriormente revendidas a creadores de contenido en Rusia. El incidente recuerda a lo ocurrido el año pasado con el MacBook Pro M4, que también se filtró antes de tiempo.
Un error en la distribución que destapa el lanzamiento
Según el periodista Mark Gurman, Apple suele preabastecer almacenes internacionales con sus nuevos productos para garantizar un lanzamiento global sin retrasos. Sin embargo, este sistema parece haber jugado en su contra: algunos de esos iPad Pro M5 habrían desaparecido de un depósito europeo, acabando en manos de youtubers que no dudaron en mostrar el dispositivo al mundo.
Los vídeos filtrados confirman que el nuevo modelo no supone una gran revolución. La principal novedad es el salto al chip Apple M5, que mejora el rendimiento general, pero el diseño y la mayoría de las características se mantienen. Incluso se habría descartado a última hora una segunda cámara frontal, presente en prototipos internos, según fuentes cercanas al desarrollo.
El problema para Apple va más allá del robo. La filtración elimina el efecto sorpresa de su lanzamiento y debilita muchos de los argumentos de marketing que puedan ofrecerse en la presentación. Tampoco hay que olvidar que esto permite a competidores como Samsung aprovechar el revuelo para ajustar sus próximos lanzamientos o, incluso, empezar a publiciarlos de manera anticipada.
Te recomendamos: Mejores tablets del mercado
En cuanto a las opiniones de aquellas que han podido probar el nuevo iPad Pro, todas ellas van en la misma dirección. Al parecer, los usuarios de modelos recientes, como el iPad Pro M4, apenas notarán diferencias significativas. Para muchos, la actualización podría no justificar el cambio. Mientras tanto, el incidente plantea serias dudas sobre los protocolos de seguridad y control logístico de Apple, una compañía tradicionalmente reconocida por su secretismo, aunque no exhenta de fallos como estos.

